Señales de alerta

¿Cómo sabemos que alguien tiene un Trastorno por Consumo de Alcohol?

 

En principio podría parecer suficiente saber que una persona consume bebidas alcohólicas en gran cantidad y con mucha frecuencia, pero esto no siempre es suficiente para poder diagnosticar una dependencia al alcohol, es decir no basta para decir si una persona está o no enferma.

Es muy importante también contar con la opinión de la familia o de los amigos, contrastar lo que nos dice la persona con la gente de su entorno. Eso nos servirá para poder definir mejor lo que está pasando y enfocar mejor la solución del problema.

 

Análisis

Se puede complementar el diagnóstico con la realización de algunos análisis de sangre que nos indicarán además la gravedad del proceso o la repercusión del consumo sobre el organismo.

No es que exista ninguna prueba específica que nos indique que una persona padezca un TCA, pero en los en los que tiene criterios diagnósticos aparecen alteraciones en las pruebas hepáticas o anomalías en la sangre por ejemplo en el número y tamaño de los glóbulos rojos (hematíes). Con estos y otros resultados que valorará el médico, se puede tener una idea muy clara de lo que le está ocurriendo a esa persona.

La detección de etanol en sangre, no indica que una persona tenga problemas con el alcohol, sólo nos servirá para saber si alguien ha consumido bebidas alcohólicas y en qué cantidad lo ha hecho.

 

Consecuencias

Si las enfermedades no produjesen molestias, ni se diagnosticarían ni serían tributarias de tratamiento.

La mayoría de enfermedades producen malestar en el organismo, sobre todo físico, algunas enfermedades además pueden presentarse como padecimientos  psicológicos.

La característica fundamental del TCA es que las complicaciones que aporte, serán tanto físicas, psicológicas como sociales.

Si la Organización Mundial de la Salud (OMS), dice que la enfermedad es el desequilibrio bio – psico – social de la persona, el Trastorno por Consumo de Alcohol cumple todos los aspectos.

Pero pasemos a ver cuales son las principales complicaciones.

 

- Físicas

Para hablar de consecuencias físicas ocasionadas por el alcohol, podríamos hacer un repaso a todo el cuerpo, pues probablemente no haya parte de él que esté exenta de riesgo de enfermar.

Desde que el alcohol se ingiere por la boca, y pasa por el esófago, estómago y se absorbe en el intestino delgado, está provocando molestias, ya que puede irritar la mucosa de todo el aparato digestivo. Pero cuando se absorbe pasa a sangre y de la sangre al sistema nervioso.

Se metaboliza, es decir se degrada, para ser eliminado en el hígado, se elimina por los riñones y finalmente se vierte al exterior por la orina en forma de una sustancia parecida a la acetona.

Luego, aparato digestivo, sangre, sistema nervioso, hígado, riñones, etc... pueden terminar dañados.

La enfermedad que más se conoce, como consecuencia del abuso de alcohol, es lo que provoca en el hígado una forma de hígado graso, hepatitis o cirrosis, ya que el 90% del alcohol pasará por el hígado para ser eliminado.

Lo que sabemos es que a mayores cantidades y mayor tiempo de consumos, mayor gravedad en la aparición de enfermedades.

Asusta la cirrosis, y es que es el grado más grave de afectación del hígado, una parte importante del hígado va a dejar de funcionar para siempre, no se puede recuperar. Pero se puede detener el avance de la enfermedad.

Ahora bien, para tratar cualquiera de las consecuencias físicas el primer paso es siempre la abstinencia. De este modo se podrá recuperar todo lo posible y evitar que vuelva a aparecer el daño o que este se complique más.

 

- Psicológicas

Si como hemos dicho, el alcohol pasa al Sistema Nervioso Central, va a provocar una serie de efectos en el funcionamiento del cerebro y por ello en la manera de actuar de la persona. En pequeñas cantidades actúa como un euforizante y provoca irritabilidad en la persona, pero realmente el alcohol es un depresor que además desinhibe algunos comportamientos, por ese motivo una persona bebida, pierde el control, la vergüenza, el sentido del ridículo y la compostura. Termina haciendo barbaridades.

Desde estos cambios de conducta, hasta la aparición de comportamientos anómalos, violencia, agresividad, tristeza, ansiedad, depresión o aparición de cuadros psiquiátricos más graves; van a conformar un grupo de alteraciones psicológicas que puede sufrir el bebedor.

Muchas de ellas tratables si se deja de beber, otras con mal pronóstico, pero todas ellas nefastas si se sigue bebiendo.

Sabemos por ejemplo que la probabilidad de suicidio entre los alcohólicos triplica las cifras con respecto a la población general.

 

Sociales

Como consecuencia del daño global de la persona, el alcohólico va perdiendo amigos, trabajo y familia.

Su deterioro puede ser tan elevado que se quede sin nada y sin nadie y que la Sociedad, que al principio le reía las gracias termine por rechazarlo. Además, pueden aparecer implicaciones de tipo legal en relación a peleas, conducción o comisión de algún delito.

Con esta perspectiva no es de extrañar que para el mejor tratamiento se requiera la ayuda de médicos, psicólogos, trabajadores sociales, familiares, alcohólicos rehabilitados y a veces incluso abogados.