Consejos rápidos

 El alcohol

El alcohol es una sustancia producto de la fermentación de los hidratos de carbono (azúcares) que tienen las frutas, cereales... Si se consume, actúa muy específicamente sobre por el sistema nervioso central (cerebro) y por lo tanto puede producir una serie de efectos que alteran las funciones mentales relacionadas con la memoria, la conducta o la coordinación motriz.

En la cultura occidental el consumo de bebidas alcohólicas está presente en la mayoría de los actos cotidianos, se bebe en cualquier comida, fiesta y celebración.

 

Llevamos más de 10.000 años consumiendo alcohol, desde el primer hidromiel del hombre primitivo, pasando por el vino y la cerveza desde tiempos de los Egipcios y posteriormente en la cultura Griega y Romana.

No obstante, siempre se ha sabido que el abuso causaba problemas, que era perjudicial para la salud.

 

Bebidas alcohólicas.

No todas las bebidas que contienen etanol (alcohol etílico), son iguales, no sólo por el sabor sino fundamentalmente por la concentración de alcohol, es decir, la graduación, que equivale al porcentaje de etanol contenido en el líquido.

En ese sentido podemos distinguir dos tipos de bebidas, las fermentadas y las destiladas.

Las fermentadas son el vino, la cerveza, la sidra y el cava (champaña). Hay que recordar que la sidra se obtiene de la fermentación de la manzana y que por lo tanto también contiene alcohol.

En cualquier caso, las bebidas fermentadas nunca alcanzarán una graduación o contenido alcohólico superior a los 14 ? 16º

Para obtener una bebida de mayor graduación, por ejemplo, los licores dulces (alrededor de 20 ? 24º) o bebidas como el coñac, el wisky o la ginebra (con 40º o más) se recurre al proceso de destilación.

Tradicionalmente con la utilización del alambique y por evaporación, se obtiene una bebida cada vez con mayor graduación alcohólica.

Pero aquí debemos advertir que:

El alcohol no es un alimento, no aporta absolutamente nada que pueda servir para alimentarnos. El alcohol será igual provenga de donde provenga.

Del vino, la cerveza o la ginebra..., será cuestión de cantidad ingerida, tiempo que se dedica a la ingesta, peso y sexo del bebedor, etc...

Las bebidas alcohólicas en todo caso tan sólo aportarán calorías vacías, es decir no aporta ningún otro nutriente (proteínas, minerales o vitaminas). Las calorías vacías más conocidas son el azúcar de mesa y el etanol (clase de alcohol en la cerveza, vino o licores), hay que tomar en cuenta que el etanol nos da energía, pero no nutrientes. Por lo general las personas que abusan del alcohol tienen cierto grado de sobrepeso u obesidad y presentan deficiencias nutricionales y de vitamina B1.

En las mujeres, principalmente esto puede ocasionar un aumento de peso sin aporte alimenticio.

Y algo más: aunque se mezcle o se ?rebaje? con refrescos, el alcohol que hemos servido en un vaso sigue siendo el mismo, sigue estando ahí, no disminuye por mezclarlo con cualquier bebida no alcohólica. 

Otra cosa a recordar:

Por lo que un alcohólico, cuando deja de beber, no pierde NADA.

Al contrario, siempre gana, en salud, en tranquilidad, en afecto...

 

Las Bebidas SIN

Últimamente han salido al mercado múltiples tipos de bebidas denominadas SIN alcohol y cabe recordar que según la legislación española, se puede denominar bebida SIN, a toda aquella con un contenido alcohólico inferior a 1º, es decir que puede contener hasta un 1% de etanol. Por lo que podemos decir que las bebidas SIN, en realidad son con alcohol.

Es verdad que algunas cervezas de reciente aparición en el mercado aparecen como 0?0. Estas son en las que se ha demostrado con análisis de laboratorio, que no contienen ninguna cantidad de alcohol.

Otra cosa distinta, es si su consumo es aconsejable en aquellas personas que han dejado de beber.

 

 

Está claro que las denominadas SIN, como contienen alcohol, no se deben tomar.

Las 0?0, si tenemos en cuenta que para un alcohólico ha existido y existe un componente psicológico en su adicción, el sabor, el aroma le puede recordar el sabor de su bebida favorita mientras estaba en activo y podría provocarle una recaída.

Luego el consejo es claro:

Mejor abstenerse, no es aconsejable correr riesgos innecesarios.

  

¿Cómo identificar a los pacientes que beben demasiado e involucrarlos en su tratamiento?

 

¿Por qué detectar la dependencia del alcohol?

- Porque está usted en una posición ideal para cambiar las cosas. 

- Probablemente los pacientes sean más receptivos, abiertos y dispuestos al cambio de lo que usted cree. 

- La dependencia del alcohol está significativamente infradiagnosticada4 e infratratada.

- El consumo elevado de alcohol es un factor causal de más de 60 tipos de enfermedades y lesiones. 

- Una de cada veinte familias se ve afectada por el consumo excesivo de alcohol, algo que implica a toda la familia, no sólo a la persona alcohólica. 

- En Europa viven de 5 a 9 millones de niños (6-12%) en familias afectadas negativamente por el alcohol.

 

La importancia de la intervención precoz en la dependencia del alcohol

Muchos de estos problemas podrían evitarse con una detección y una intervención precoces.

 

Detección oportunista de la dependencia del alcohol

Hay una elevada comorbilidad entre la dependencia del alcohol y diversos trastornos somáticos y psiquiátricos. Aunque no existen marcadores biológicos de la dependencia alcohólica que sean fiables, sí hay diversos marcadores que pueden usarse para detectar otras enfermedades y que también indican un consumo excesivo de alcohol: 

- Gamma-glutamiltransferasa (GGT) en suero.
- Volumen corpuscular medio (VCM).
- Concentración de alcohol en sangre. 

La dependencia del alcohol también es frecuente en pacientes con otros trastornos psiquiátricos, como la depresión y el trastorno de ansiedad generalizada. De hecho, la prevalencia de la dependencia del alcohol a 12 meses y de por vida en pacientes con un trastorno depresivo mayor es del 13 y del 24%, respectivamente. Está justificado seguir con la valoración clínica de una posible dependencia alcohólica en pacientes con cuadros como hipertensión, obesidad y depresión, además de en pacientes con lesiones hepáticas o pancreáticas avanzadas.

 

Identificar pacientes con un nivel de consumo de riesgo alto

 

Diagnosticar la dependencia del alcohol con los criterios de la CIE-10

Síndrome de abstinencia

El síndrome de abstinencia alcohólica suele empezar a las pocas horas de que el paciente deje de beber; alcanza un máximo al cabo de 1-2 días, y va mejorando a partir de los 5 días.

 

Evaluación del objetivo del tratamiento

Es importante que el paciente participe activamente en la determinación del objetivo del tratamiento. Es muy probable que el hecho de ofrecer a los pacientes la posibilidad de escoger los objetivos del tratamiento aumente su motivación para cambiar su comportamiento. Aunque siempre debe respetarse la preferencia de una persona por la abstinencia, es probable que la mayoría de individuos cuya dependencia del alcohol haya sido detectada de forma casual rechacen la recomendación de la abstinencia y sólo respondan a una intervención que les permita seguir bebiendo, aunque sea en menor medida. La reducción como objetivo intermedio:
· Para aquellas personas que son incapaces o que no desean aceptar la abstinencia inmediata.
· Las personas que persiguen objetivos distintos de la abstinencia suelen experimentar problemas menos graves y se les debe ofrecer apoyo.

 

 ¿Cuando es demasiado?

Para mucha gente el alcohol es uno de los placeres que nos ofrece la vida y para muchos de nosotros es normal tomarse una o dos copas, sea con los amigos, con la familia o simplemente para despejarnos y relajarnos después de un día agotador. Sin embargo, para algunas personas una o dos copas pueden ser el primer paso para beber mucho más de lo que quisieran. 

En Europa se estima que casi una de cada cuatro personas entre los 15 y los 64 años suele beber más de lo recomendable. De hecho, hay más de 14 millones de personas que sufren dependencia del alcohol. 

Todos tenemos algún motivo para beber, pero beber demasiado tiene su lado negativo y una larga serie de posibles consecuencias perjudiciales. El consumo regular de una cantidad de alcohol superior a la máxima diaria recomendada por las autoridades sanitarias amenaza su salud y su bienestar social, tanto a largo como a corto plazo.

 

¿CUÁLES SON LAS RECOMENDACIONES?
Según la Organización Mundial de la Salud, se recomienda:
· QUE LOS HOMBRES NO BEBAN MÁS DE 4 UNIDADES DE BEBIDA ESTÁNDAR AL DÍA, O 28 A LA SEMANA.
· QUE LAS MUJERES NO BEBAN MÁS DE 2 UNIDADES DE BEBIDA ESTÁNDAR AL DÍA, O 14 A LA SEMANA.

 

¿Qué es una unidad de bebida estándar (UBE)?
Una unidad de bebida estándar mide no la cantidad de líquido sino la cantidad de alcohol que se bebe. Por eso no puede contarse cada copa, cada cerveza o cada vaso de vino como una unidad de bebida estándar de alcohol. Piense simplemente en las diferencias de tamaño de los vasos de vino: es obvio que la cantidad de alcohol dependerá de si el vaso es pequeño o grande, y de lo lleno que esté. Recuerde además que algunos bares usan una medida de alcohol de 35 ml en lugar de la de 25 ml. 

También hay que tener en cuenta el porcentaje de alcohol que tiene cada bebida en concreto: lo que llamamos «graduación alcohólica» o % vol. Por eso, bebidas aparentemente similares y servidas en recipientes del mismo tamaño pueden contener una cantidad distinta de unidades de bebida estándar. Por ejemplo, una botella de vino (750 ml) con un 12% vol. contiene menos alcohol y menos unidades de bebida estándar que otra botella de vino (750 ml) con un 13% vol.

 

¿Le preocupa estar bebiendo demasiado?
Conozca su consumo de alcohol. Muchas personas beben demasiado. ¿Cree que podría ser una de ellas? Un buen punto de partida para saberlo consiste en responder a estas preguntas y hacer el cálculo siguiente, para saber cuánto bebe habitualmente. 

Sea honesto consigo mismo para obtener una imagen precisa de cuánto bebe. Sólo así podrá saber si su salud está en riesgo.

 

¿Cuánto es demasiado?
¿Cree que quizá esté bebiendo demasiado? Si ha calculado su consumo semanal, ya tiene una idea de cuánto alcohol consume durante una semana. Pero ¿está su consumo de
alcohol en un nivel peligroso? 

La Organización Mundial de la Salud ha definido los niveles de riesgo relacionados con la bebida midiéndolo en gramos de alcohol consumidos al día1. Esta cantidad difiere de mujeres a hombres, ya que su grado de tolerancia al alcohol es distinto. Por ejemplo, las mujeres tienen una mayor proporción de grasa con respecto al tejido muscular y una menor cantidad de deshidrogenasa, una enzima que metaboliza o descompone el alcohol. Por eso en general no pueden metabolizar el alcohol con la misma facilidad que los hombres2. También es importante recordar que conforme envejecemos los riesgos para la salud debidos al alcohol aumentan, a medida que el cuerpo va perdiendo la capacidad de metabolizarlo.

Está claro que la mejor categoría a la que pertenecer quienes bebemos es la de riesgo bajo, pero recuerde siempre que aun estando en ella, unas pocas copas de más pueden ser demasiadas. Dos copas siguen siendo demasiadas si tiene que conducir, manejar maquinaria, nadar, correr o hacer cualquier otro tipo de esfuerzo físico, o si padece cualquier afección que se empeore con la bebida, como la diabetes. Recuerde además, si es mujer y está embarazada, que es recomendable que no beba.

 

¿Qué se está jugando?
Cómo afecta la bebida a su salud.  Tal vez usted no sea consciente de ello, pero el alcohol es uno de los peores factores de riesgo para la salud y una causa de muerte prematura por enfermedad grave o por accidente. Las enfermedades crónicas y de riesgo mortal que son consecuencia de un consumo excesivo de alcohol no se limitan únicamente a los grandes bebedores. Beber más de
lo que se recomienda como máximo diario eleva el riesgo de sufrir una enfermedad grave. 

El alcohol es tóxico y afecta a todas las partes del organismo. De hecho, el alcohol desempeña un papel muy importante en más de 60 enfermedades distintas. Así que cuanto más beba, mayor será su riesgo. 

Entre las enfermedades más graves en las que un consumo de alcohol superior a los límites recomendados resulta muy perjudicial, figuran las siguientes:

- CÁNCER: Típicamente de boca, garganta e hígado. También de estómago, colon y recto. En las mujeres aumenta el riesgo de cáncer de mama.

- ENFERMEDADES HEPÁTICAS: Cirrosis hepática y pancreatitis.

- ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES: Hipertensión e Ictus.

- DIABETES MELLITUS TIPO 2.

- EPILEPSIA.

- ENFERMEDADES MENTALES: Depresión, trastornos cognitivos y demencia.

- ABORTO ESPONTÁNEO.


¿Ha pensado alguna vez que la cantidad de alcohol que beba pueda incrementar el riesgo de que sufra usted una enfermedad grave y acortar su vida significativamente? Si aún no lo ha pensado, sería conveniente que empezara a hacerlo y tomara medidas. Convendría que consultase con el médico su nivel de consumo de alcohol y los riesgos que conlleva.

 

HECHOS
¿Se siente en plena forma? Además de provocar enfermedades graves, el alcohol también afecta en general a su bienestar físico y psicológico. Si bebe demasiado alcohol, es normal que se sienta cansado, que sufra cambios de humor y esté nervioso, que tenga hipertensión y resacas, que padezca pérdidas de memoria, que tenga problemas para dormir y, en general, que se encuentre mal

¿Le suena? Si es así, sería conveniente hacer algo para empezar a sentirse bien otra vez. 

¿Qué se está jugando?
Su aspecto. Beber de forma sistemática demasiado alcohol afecta a su aspecto, porque algunas de las consecuencias del alcohol se reflejan directamente en su cara, su cuerpo y su apariencia física.

Cómo afecta el alcohol a su comportamiento y a quienes le rodean. Los efectos de la bebida sobre la salud no son los únicos que deberían preocuparle. El alcohol puede ponerle en peligro o en situaciones comprometidas, a usted y a los demás, porque altera su percepción del entorno, su capacidad de juicio y su comportamiento, lo que siempre puede tener consecuencias desagradables.
Aunque quizás al principio el alcohol haga que se sienta relajado y a gusto, también puede lograr todo lo contrario si bebe demasiado, porque el alcohol puede tener un efecto depresivo que altere su estado de ánimo y su comportamiento. Por ejemplo, puede volverle más indolente o, al contrario, más agresivo. 

¿Reconoce algo de todo esto? Si es así, piense sobre cómo afecta ese comportamiento suyo a la gente que le rodea, por ejemplo a su pareja, a sus hijos, a sus amigos y a sus compañeros de trabajo.

 

EN CASA

Convivir con alguien que tiene un estado de ánimo y un comportamiento inestables a causa del alcohol altera claramente y de diversas formas el ambiente y la sensación de seguridad en el hogar.

El alcohol es un factor fundamental en situaciones de violencia doméstica. En general, el riesgo de que una relación se rompa o acabe en divorcio aumenta en la misma medida en que aumenta el consumo regular de alcohol. Aproximadamente una de cada veinte familias está afectada por un consumo excesivo de alcohol. Es frecuente que en un entorno familiar así, los más perjudicados sean los niños. Son desatendidos o maltratados, e incluso sufren abusos sexuales, o se les carga con responsabilidades que superan las propias de su edad. También sienten preocupación por el
bienestar y el comportamiento de sus padres. Y no hay que olvidar que los niños aprenden de los padres.

 

EN LA SOCIEDAD 

¿Alguna vez se ha puesto a conducir tras haber bebido demasiado, o se ha comportado como no debería por culpa del alcohol? 

El alcohol tiene un papel importantísimo en las lesiones causadas por agresiones y en los accidentes. Piense en lo fácil que es que alguien se emborrache, se siente al volante y convierta un plácido paseo en una tragedia para sí mismo o para los demás.

 

EN EL TRABAJO 

El consumo regular de alcohol en exceso puede hacer que en el trabajo se sienta cansado, con resaca, incómodo, ansioso o deprimido, lo que influirá negativamente en su rendimiento. Además, quizá falte al trabajo más a menudo que sus compañeros; esto, sumado a lo anterior, hará que aumente la presión sobre sus compañeros, así como las probabilidades de perder su empleo.

 

EN SU CUENTA BANCARIA 

El vino, la cerveza, los licores y las bebidas alcohólicas en general se llevarán una buena parte de su presupuesto, sobre todo si su consumo es elevado. ¿Ha pensado cuánto dinero se gasta en alcohol cada mes?

 

¿Quién manda, el alcohol o usted?

Quizá se haya dado cuenta de que su consumo de alcohol es demasiado elevado. Y quizá esto le sorprenda porque su consumo ha ido creciendo paulatinamente sin que usted lo haya advertido. También podría suceder que se esté dando cuenta de que el alcohol controla cada vez más todas las facetas de su vida, lo que significa que corre un serio riesgo
de acabar siendo alcohólico.

Una característica fundamental de la dependencia del alcohol es el deseo irrefrenable de consumirlo y la dificultad para controlar ese consumo aun conociendo sus consecuencias
perjudiciales.

Hay quien cree que el hecho de beber demasiado sin poder refrenarse no es más que una cuestión de falta de voluntad. Sin embargo, si pregunta a cualquier médico le dirá que no es así, que hoy en día la dependencia del alcohol se considera una enfermedad que tiene tratamiento médico. La dependencia del alcohol puede afectar a cualquier persona, por muy buenas que sean sus intenciones y por mucha fuerza de carácter que tenga. Es decir, la dependencia del alcohol no es cuestión de debilidad de carácter. 

La pregunta entonces sería: ¿por qué algunas personas pueden beber con moderación y otras no pueden dejar de beber? La respuesta a esto se halla en la química del cerebro, donde el consumo continuo e intensivo de alcohol puede provocar cambios en el sistema de motivación cerebral. 

El sistema de motivación del cerebro nos guía en nuestra vida cotidiana, haciendo que busquemos las cosas que necesitamos y deseamos y evitemos las que podrían ser peligrosas o desagradables. 

El alcohol afecta a la parte del sistema motivacional del cerebro que regula las emociones, la memoria y la sensación de recompensa. Si hacemos algo que nos gusta, esa parte nos dice: «Sí, me siento bien, voy a repetirlo y a recordar las sensaciones que me produce». Esa parte genera señales de «seguir» que nos obligan a seguir bebiendo, porque refuerza los beneficios del consumo de alcohol. Esto sucede porque el alcohol aumenta la secreción de dopamina, una molécula con un papel fundamental en el refuerzo de la conducta. Por eso el propio alcohol contribuye a reforzar la señalización de que un determinado estímulo es placentero e importante. Y así es como el alcohol contribuye a reforzar las señales de «seguir» que impulsan su consumo continuado. Al final, la señal de «seguir» puede ser tan poderosa como para llegar a considerar el alcohol tan imprescindible como la comida. 

Existe otra parte del sistema motivacional del cerebro que controla nuestra toma de decisiones evaluando las consecuencias de nuestros actos. Es la parte del cerebro que nos dice: «Esto no es bueno para mí, así que voy a dejar de hacerlo y a recordar que no debo repetirlo». Esto crea una señal de «detenerse» y nos permite controlar nuestra forma de beber. 

En una tercera parte del cerebro las señales de «seguir» y «detenerse» se «comunican» y desencadenan un comportamiento como respuesta a la ponderación de las consecuencias frente a los beneficios posibles de una acción. En este caso la respuesta conductual viene determinada por el equilibrio entre los beneficios que obtenemos de la bebida y las consecuencias negativas de beber
continuamente.

 

Dependencia del alcohol
¿Es una cuestión de control? Un cerebro que no es dependiente del alcohol tiene un sistema motivacional con una relación equilibrada entre las señales de «detenerse» y «seguir». Eso significa que las señales de «detenerse» vencen a las de «seguir» y bloquean el deseo de continuar bebiendo cuando uno ya tiene bastante. 

En un cerebro dependiente del alcohol, el consumo excesivo y prolongado de alcohol ha roto el buen equilibrio de este sistema. En este caso el sistema dopaminérgico se ha vuelto hiperreactivo incluso ante pequeñas cantidades de alcohol. De hecho, las señales de «seguir» generadas por el sistema dopaminérgico son ahora tan dominantes que no se pueden controlar con las señales de «detenerse». Podríamos decir que el sistema «seguir» está actuando por su cuenta en lugar de coordinarse con el sistema «detenerse». 

En otras palabras, puede decirse que el sistema motivacional de un cerebro dependiente del alcohol ha sido secuestrado por el alcohol. Como consecuencia de ello, cuando uno es dependiente del alcohol empieza a descuidar cosas por las que antes se preocupaba y entra en un círculo vicioso de consumo de alcohol continuo y perjudicial.

 

¿Por qué algunas personas se vuelven dependientes del alcohol y otras no?
Quizá se pregunte por qué a algunas personas les resulta tan difícil decir no al alcohol, mientras que para otras parece tan fácil. 

La respuesta no es sencilla, porque no la determina un único factor. Actualmente se sabe que la vulnerabilidad al alcohol difiere de una persona a otra. 

En un primer momento el alcohol influye en cualquier persona que beba. Sin embargo, los que somos más vulnerables corremos un mayor riesgo de que su consumo continuado durante un periodo prolongado nos provoque cambios en el sistema motivacional del cerebro y nos vuelva dependientes del alcohol. 

¿Y qué hace a unas personas más vulnerables que a otras? Existen distintos factores que determinan la vulnerabilidad del individuo al alcohol. Cuantos más factores de riesgo tenga, mayor es la probabilidad de que acabe siendo alcohólico. El riesgo total de la dependencia del alcohol depende de:

SUS GENES
Los factores genéticos, incluidos el sexo y la etnia, determinan el 50-70% de su vulnerabilidad a la dependencia del alcohol. Mire a su alrededor y verá que muchas veces la dependencia del alcohol
«viene de familia».

 

SU ENTORNO SOCIAL
Cuanto más se expone uno al alcohol y cuanto mayor es la aceptación de la bebida entre quienes lo rodean, más probable es que termine con un nivel de consumo de alcohol peligroso. La influencia puede venir de cualquier ámbito de la sociedad: del hogar, del trabajo, de la escuela, de los compañeros, del vecindario... Intente reflexionar sobre si las condiciones que le rodean
influyen sobre la cantidad de alcohol que bebe.

Beber puede conducir a la dependencia del alcohol a cualquier edad, pero cuanto más joven se es al empezar, más probable será que siga bebiendo hasta alcanzar niveles de consumo más serios y peligrosos. ¿Recuerda qué edad tenía cuando se emborrachó por primera vez?

 

¿Decide usted cuánto quiere beber?
Dado que el alcohol altera el funcionamiento del cerebro y va tomando progresivamente su control, haciendo que cada vez sea más difícil resistirse, cualquiera puede caer preso de la bebida. Es importante desprenderse de las imágenes estereotipadas y comprender que la dependencia del alcohol puede afectar a la gente en cualquier momento de su vida. 

En Europa se estima que aproximadamente el 3,4% de los adultos (o sea, unos 14 millones de personas) son dependientes del alcohol1. ¿Cree que podría ser usted uno de ellos? 

Algunos indicios de dependencia del Alcohol podrían ser:
· Emborracharse periódicamente.
· No poder dejar de beber una vez se ha empezado.
· Beber más que antes.
· Haber perdido el interés por otras cosas a causa del alcohol.
· Beber solo.
· Buscar excusas para beber.
· Fallar a los demás como consecuencia de la bebida.
· Oler a alcohol durante todo el día.
· Sentirse culpable por beber.
· Despertarse por las mañanas con temblores. 

Intente responder a las seis preguntas que le planteamos a continuación3 y reflexione sobre si ha sentido algo así en los últimos doce meses. Si su respuesta a tres o más preguntas es afirmativa, existen muchas probabilidades de que el alcohol esté controlando su vida y usted haya caído en la dependencia del alcohol.

 

Consumo de alcohol 

¿Qué perspectivas tiene? Superar un problema con el alcohol puede ser un camino largo y tortuoso. A veces incluso puede parecer imposible, pero no lo es. Si está usted dispuesto a entrar en acción y conseguir el apoyo que necesita, podrá hacer mucho por controlar su consumo de alcohol y empezar a vivir otra vez la vida que desea. 

El compromiso de adoptar medidas para controlar la dependencia del alcohol suele ser un proceso gradual. Para empezar, ha de aceptar que tiene usted un problema con la bebida y que ese problema es perjudicial y no sólo para usted, sino también para quienes le rodean. Incluso después de admitir que se tiene un problema con la bebida, a veces uno se inventa excusas o se muestra reticente a cambiar de actitud, lo que está muy relacionado con el hecho de que el alcohol haya «secuestrado» su cerebro. Siempre es muy fácil decir: «Lo puedo dejar en cualquier momento, cuando yo quiera». Pero intente mirarse y ser honesto consigo mismo y pregúntese si de verdad cree que es tan fácil. 

Sepa que cuanto antes se empieza el tratamiento, mayor es la probabilidad de prevenir las consecuencias perjudiciales de la bebida. A medida que pasa el tiempo, el problema con el alcohol es más difícil de tratar y aumenta el riesgo de sufrir problemas de salud, como lesiones orgánicas. Además, llega un momento en que los daños pueden ser irreversibles. 

 

Seguir bebiendo, reducir o dejar la bebida por completo 

¿Cuáles son los pros y los contras?

 

Tengo un problema con el alcohol. ¿Dónde pueden ayudarme?

Nadie se merece vivir una vida con un problema de dependencia del alcohol o controlada por el alcohol. La dependencia del alcohol es un problema médico que puede y debe tratarse. Sin embargo, menos del 10% de las muchas personas que sufren dependencia del alcohol reciben tratamiento.

Tanto si tiene usted dependencia alcohólica como si no, quizás esté pensando en modificar su consumo de alcohol. Seguro que saber que pueden ayudarle será un buen estímulo para decidirse. Tanto su médico como otros ser un gran apoyo para establecer un objetivo de tratamiento y ayudarle a alcanzarlo. 

Existen medicamentos que han demostrado ser eficaces y seguros. Han obtenido buenos resultados para tratar a pacientes como usted, sea para reducir el consumo de alcohol o para ayudar a evitar una recaída a quienes lo han dejado. 

Sin embargo, no existe ni una varita mágica ni un tratamiento que sirva para todo el mundo. Quizá ya haya intentado reducir o dejar la bebida por su cuenta, pero ha sufrido algún revés y ha vuelto a beber o ha aumentado el consumo, y por eso tiene la sensación de que no ha tenido éxito. Recuerde: la química de su cerebro le juega algunasmalas pasadas. Y recuerde también que cada cual tiene sus propias necesidades, así que es importante que entre su médico y usted encuentren el tratamiento que más le conviene.

 

¿Qué puedo hacer por mi parte para cambiar mis hábitos de bebida?

¿Preparado para ir al médico?

Si tiene previsto ir al médico para hablar de su consumo de alcohol, le será útil rellenar este cuestionario y llevarlo con usted. Puede ser un buen punto de partida para la conversación. 

El cuestionario consiste en 10 preguntas, cada una de las cuales se puntúa del 0 al 4. La puntuación total se puede interpretar y les proporciona a usted y al médico una idea de su consumo de alcohol y los problemas que conlleva. Es una buena base sobre la que usted y su médico pueden decidir el tipo de tratamiento y las intervenciones que más le convengan. El mero hecho de poder hablar periódicamente con el médico puede contribuir a resolver algunos problemas, aunque a veces es necesario recurrir a los medicamentos.

 

Recuerde que es posible reducir o dejar por completo el consumo de alcohol, aunque al principio pueda parecerle una «misión imposible». Muy probablemente no va a ser fácil, pero no olvide nunca que si es capaz de controlar su consumo de alcohol y mantenerlo dentro de un nivel de consumo sin riesgo, seguro que se siente

MÁS FELIZ, MÁS SANO Y MÁS EN FORMA

 

Apoyo psicosocial a los pacientes tratados con Selincro (nalmefeno)

Guía clínica para dar apoyo psicosocial a los pacientes con dependencia del alcohol. Elementos de apoyo psicosocial continuo: centrados en la adherencia al tratamiento y la reducción del consumo del alcohol.

Principios del apoyo psicosocial basado en la entrevista motivacional

1. Implique abiertamente al paciente en una conversación sobre su capacidad para mantener su objetivo de tratamiento.
2. Valoración del éxito del tratamiento sin emitir juicios de valor, tratando de obtener la valoración del propio paciente.
3. Reflexión cooperativa sobre las situaciones y los momentos en que el paciente haya tenido dificultades para mantener el objetivo del tratamiento, y comprometerle en la aplicación de estrategias que le permitan afrontar mejor las situaciones de «alto riesgo».
4. Animar al paciente a «seguir en la brecha», expresando su comprensión de que no debe de ser fácil para él y haciéndole saber que está a su disposición para ayudarlo siempre que lo necesite.

 

1. Monitorizar el consumo de alcohol

Valoración del consumo de alcohol del paciente basándose en sus propios datos. Se puede hacer de varias formas. Por ejemplo, pidiendo a los pacientes que rellenen las casillas de un calendario sencillo.

 

2. Valorar la adherencia al tratamiento

Se puede hacer de varias formas:

- Preguntando simplemente al paciente si ha tomado Selincro los días de riesgo de bebida (adherencia) y si ha habido días en los que ha bebido pero no ha tomado Selincro (falta de adherencia).

- Otra posibilidad es pedir al paciente que utilice un calendario de bebida para anotar también qué días toma Selincro, como podemos ver en el ejemplo siguiente:

 

3. Evaluar el progreso total

- Aspectos de la salud: Pregunte sobre los sentimientos del paciente, sobre su salud y su bienestar en general. Vuelva a evaluar el estado general del paciente (mejora de la presión arterial, parámetros hepáticos, problemas de sueño, síntomas de depresión, ansiedad, etc.).

- Aspectos laborales: Pregunte sobre la situación laboral del paciente (mejoras del rendimiento en el puesto de trabajo, días que faltó, retrasos, comentarios positivos de los compañeros, etc.).

- Familia y amigos: Obtenga información del paciente sobre valoraciones positivas de la familia: menos conflictos. Mayor compromiso en las actividades de la familia. Mayor compromiso en actividades sociales significativas, en las que no se vea obligado a consumir alcohol, o no más del que sería deseable.

 

4. Ofrecer información al paciente

Compare el nivel de consumo actual con su objetivo.

¿El objetivo de bebida está a su alcance?

Si es que SI: anime al paciente a seguir progresando.

Si es que NO: intente determinar cuáles son los principales obstáculos y retos, y trabaje con el paciente posibles estrategias alternativas para afrontarlos.

 

Compare el nivel de consumo actual con las categorías de la OMS

 

5. Reevaluar el objetivo del tratamiento

Acuerde con el paciente si hay que revisar el objetivo de tratamiento.